miércoles, 25 de marzo de 2009

Sopas

Soy una profesional bien pagada, vivo feliz con mi esposo y mis dos maravillosas hijas en un bonito piso del barrio de la Bonanova, en Barcelona, tenemos una segunda residencia en Viladrau, un apartamento en Port de la Selva y mi vida transcurre satisfactoriamente en todos los sentidos.
Pero....
Pero me gustan las sopas de ajo, un plato mal visto por la gente de mi entorno más cercano.
Es vital para mi ocultar este vicio nefando si quiero mantener mi dignidad y el respeto de los demás del que ahora gozo.
A veces, al anochecer, y antes de regresar a casa desde el trabajo, me paso por un bar de la Barceloneta donde hacen una sopa de ajo extraordinaria. Disfruto en soledad de mi plato preferido, pero temo ser sorprendida.
Mi autorepresión me provoca una cada vez mayor pasión por este extraordinario manjar.
No lo he dicho nunca a nadie. Hasta ahora no he confesado a nadie este terrible secreto.
La sopa de ajo, ¡ah!

Ana Gluksman

2 comentarios:

Luis dijo...

Ahora lo entiendo todo, marrana. Tantos años callando y sufriendo tu pestuzo a ajo...! Pensar en las toneladas de aripiprazol que me he cascado por tu culpa! Y ahora en brazos del Principe de Torrelodones! Mala puta, me has traido la ruina! Ya te agarraré por el pescuezo en Beijing!

Anónimo dijo...

Nesecito contar esto


Tengo 13 años y hace días tenia curiosidad de la masturabacion femenina (Soy mujer) Bueno esta noche lo intente y tuve mi primer orgasmo fue fenomenal solo acaricie mi clitoris en mi habitación Rápido placentero *-* Ese era mi secreto sopas!!!! Xo